
Límites WIP en Kanban: no es magia,...
El tablero Kanban es una herramienta ideal para visualizar el flujo de trabajo. Es simple y elegante: las tareas se desplazan suavemente desde «Planificadas» pasando por «En curso» hasta «Hechas». Pero, ¿qué ocurre si «Hecho» significa algo distinto para cada miembro del equipo? ¿Y si las tareas que llegan a la columna derecha de repente «regresan» con preguntas? El flujo suave se convierte en turbulencia.
La solución salvadora suele estar a la vista: una lista de verificación detallada directamente dentro de la tarea. No es solo una lista de pendientes, sino un acuerdo formalizado sobre la calidad.
Estas son 5 señales objetivas de que tu equipo debe adoptar esta práctica.

¿Cómo implementar listas de verificación de forma efectiva? Consejos prácticos
1. Créenlas juntos. Organicen una sesión con el equipo: «¿Qué significa para nosotros ‘hecho’?». Esto asegura compromiso y cubre todos los matices.
2. Tipifíquenlas. Crear plantillas distintas para distintos tipos de tareas: «Desarrollo de nueva funcionalidad», «Corrección de error», «Actualización de documentación».
3. Manténganlas vivas. Revisen las checklists cada trimestre. ¿Algo está obsoleto? ¿Ha surgido un nuevo punto obligatorio? Deben evolucionar junto con el proyecto.
4. Usen las capacidades de las herramientas. Servicios modernos como Trello, Jira, Yandex.Tracker y otros permiten crear plantillas de tarjetas con checklists predefinidas.
En resumen
La checklist en una tarea Kanban no es burocracia, sino una herramienta para proteger el tiempo y la calidad del equipo. Formaliza estándares, previene errores y hace que el flujo de trabajo sea realmente fluido y predecible.
Si observas al menos dos de las señales anteriores en tu trabajo —no esperes. Empieza con una tarea recurrente, crea una checklist sencilla y evalúa cuánto más limpio y tranquilo se vuelve su proceso de finalización. Tu tablero Kanban y tu equipo te lo agradecerán.
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